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7.18.2011

Los ojos del perro siberiano - Antonio Santa Ana

“Los abrí, los hojeé. En uno de ellos, no recuerdo en cuál, me encontré leyendo o cantando o no sé: Mírenme soy feliz/ entre las hojas que caen/ cuando atraviesa el jardín/ el viento en monopatín. La canción del jardinero. La canción con la que me acunaba Ezequiel.”

Es una novela de Antonio Santa Ana, muy interesante ya que trata de temas que hoy en día están presentes y muestra como las demás personas lo ven.

Ezequiel se fue de la casa a los dieciocho años, su hermano tenía solo 5 años y no se volvieron a ver. Para su hermano, Ezequiel era un héroe, lo veía como una persona grande, fuerte y a los tres años solo se dormía si Ezequiel lo acunaba. Sus padres jamás hablaban de Ezequiel, parecía como si fuera una deshonra para la familia.
Un día, cuando el hermano menor tenía once años, apareció Ezequiel en la casa con una trágica noticia. La noticia era que se había contagiado deSIDA.

Después de ese día, Ezequiel y su hermano se juntaban cada tanto, aunque sus padres no estaban de acuerdo. Una de las cosas que más le gustaba de Ezequiel era que tenía un siberiano, Sacha. Ezequiel la adoraba a su perra, él decía: “Uno de los motivos porque quiero tanto a este perro es por sus ojos. Desde que estoy enfermo la gente me mira de distinta manera. En los ojos de algunos veo temor, en los de otros intolerancia. En los de la abuela veo lástima. En los de papá enojo y vergüenza. En los de mamá miedo y reproche. En tus ojos curiosidad y misterio, a menos que creas que mi enfermedad no tiene nada que ver con que estemos juntos en este momento. Los únicos ojos que me miran igual, en los únicos ojos que me veo como soy, no importa si estoy sano o enfermo, es en los ojos de mi perro. En los ojos de Sacha.”
Esa novela me hizo ver muchas cosas, una de ellas es como las personas ven a las otras cuando están enfermas y otra es que jamás hay que rendirse , hay que amar la vida y seguir adelante,

como dijo Ezequiel: “Ninguna enfermedad te enseña a morir. Te enseña a vivir. A amar la vida con toda la fuerza que tengas. A mí el SIDA no me quita, me da ganas de vivir.”


Daniela Trozzi