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7.12.2011

Los ojos del perro siberiano


Al elegir “los ojos del perro siberiano” de Antonio Santa Ana, leído por muchos de mis compañeros y ver sus opiniones buenas, emotivas y hasta también malas, las ganas y expectativas de leerlo fueron cada día más.

Al pasar las hojas y leer tan apasionadamente, sentí muchas cosas, muchos sentimientos, dolor, tristeza, angustia, curiosidad y hasta resignación.

Y al mismo tiempo me preguntaba ¿Cómo es posible que puedan discriminar a un chico de 18 años por tener una enfermedad?... es increíble como hoy en día la discriminación avanza cada vez más y más.
Como es el caso de uno de los personajes principales llamado Ezequiel, que tuvo que abandonar su casa por poseer sida, porque sus padres no podían entender que su hijo tuviera esta enfermedad, mas bien era discriminado por sus propios padres, por ejemplo como decía su papá "sostenía que era lógico que se quedara sin trabajo, que él como empleador tampoco tomaría riesgos si un empleado suyo tuviera SIDA, hay que pensar en los demás, decía” Pág. 91, con este argumento está claro la discriminación hacia su hijo.
Y también me gustaría resaltar la fidelidad que siente el en su perro siberiano… “Uno de los motivos porque quiero tanto a este perro es por sus ojos. Desde que estoy enfermo la gente me mira de distintas maneras. En los ojos de algunos veo temor, en los otros intolerancia. En los de la abuela veo lastima. En los de papá enojo y vergüenza, En los de mamá miedo y reproche […]
Los únicos ojos que me miran igual, en los únicos ojos que me veo como soy, no importa si estoy sano o enfermo, es en los ojos de mi perro, En los ojos de sacha.”
Pág. 94 y 95. Resalto esta frase porque es muy verdad cualquier persona que tiene un perro/a puede ver la fidelidad, la compañía infinita que hay en un perro, no importa dónde ni cuándo, pero ellos siempre están con vos.
Gracias a esta novela entendí y aprendí que hay que aceptar a las personas por como son con sus defectos y virtudes y dejar de discriminar, porque en la vida todo vuelve para bien o para mal.
Y otra de las cosas que aprendí es que un perro puede ser incondicional y darte lo que un ser humano no te da, amor, cariño y fidelidad sobre todo.